El Trusted Advisor dispone de una libertad prácticamente total para gestionar sus horarios, sin embargo, esa libre gestión del tiempo puede convertirse en un arma de doble filo. Su día a día está marcado por muchas tareas diferentes. Llevar a cabo la venta de una vivienda se convierte en una compleja tarea, compuesta de múltiples “subtareas” cuya resolución eficiente puede ser un verdadero reto que, de no conseguir resolverse, puede lastrar el proceso y llevarnos a una irremediable pérdida de tiempo.

Por norma general, al asesor inmobiliario todas las horas del día son pocas. Entre visitar las viviendas en cartera, enseñar las nuevas, el papeleo administrativo…  Sin olvidar que las horas de descanso de un comercial suelen coincidir con las mejores horas para realizar las visitas – al coincidir con las horas libres de los clientes – lo que se traduce en comidas rápidas y posponer el final del día ya que siempre hay una propiedad que enseñar.

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Por tanto, una correcta gestión del tiempo para un comercial inmobiliario no es aconsejable, sino más bien imprescindible. Organizar y priorizar la agenda en base a la importancia y otorgar el tiempo necesario para su correcta realización pueden suponer una importante diferencia en el desempeño del día a día.

Del mismo modo, hay que contar con la aparición de imprevistos: Reuniones que se alargan más de lo necesario, visitas inesperadas, tareas ajenas que debemos asumir, mala comunicación en el espacio de trabajo… Aunque parezca lógico, los imprevistos no se prevén, aunque podemos contar con un tiempo reservado de modo que la agenda tenga una estructura piramidal en función a su importancia: Hay que priorizar las tareas más importantes, dejando para el final las secundarias, y contemplando un tiempo para imprevistos.

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