Aunque resulta evidente que cada cliente es un mundo, como asesores inmobiliarios muchas veces toca enfrentarse a problemas recurrentes a la hora de aconsejar a clientes en la elección de un inmueble. A continuación pasamos a presentaros situaciones más que familiares, los errores más comunes que la mayoría de clientes cometen a la hora de afrontar la compra de una casa:

  • Limitar su búsqueda a Internet. Es evidente que los portales inmobiliarios son una excelente herramienta como primera toma de contacto para una prospección de mercado. No obstante, la labor de un buen asesor inmobiliario es saber apoyarse en este tipo de herramientas y, desde el primer momento, hacer ver al/los comprador/es que han acertado al acudir a ti, ya que cuentas con información actualizada solo al alcance de los mejores profesionales del sector.
  • Pensar solo en una vivienda. A la hora de adquirir una casa es muy común que los compradores se enamoren de una vivienda a la que convertir en hogar. La labor de un buen asesor inmobiliario es presentar el proceso de compra como un proceso de descarte, no de selección. Es decir, que el mercado inmobiliario está vivo, con propiedades que entran y salen en cada momento, y que para desenvolverse con soltura, necesitan un guía.

  • Mirar por encima de sus posibilidades. Un clásico en el que tod@s podemos caer, intentar una compra una casa que no podemos pagar. Tú papel en este punto es hacer más de asesor financiero que inmobiliario, e invitarles a buscar información hipotecaría antes de comenzar con las visitas. En este punto, es interesante que tengas con un análisis personalizado de los costes: Arras, impuestos, escritura, costes administrativos… es más común de lo que debería que el comprador se olvide de contar con este tipo de gastos.
  • No pensar a largo plazo. Muchos compradores intentan que su vivienda cubra sus necesidades a día de hoy, o como mucho, a 5 años vistas… ¿Y luego? Luego entra en juego un asesor profesional que alargue su horizonte y les haga ver que una vivienda no es un vehículo, y que no puede replantearse esta decisión cada cinco años.

Por último, adelántate a tu cliente, y ten las respuestas antes de que a el le surjan las preguntas. Por ejemplo si sabe dónde busca vivienda infórmate sobre colegios, servicios, restaurantes, centros comerciales… no desperdicies ninguna oportunidad de hacer ver el valor de tu trabajo.

Share This