Comprar un piso para ponerlo en el mercado del alquiler ofrece una rentabilidad bruta media del 4,4% anual. Si a ello se le suma la revalorización a 12 meses – la ganancia latente-, la cifra se eleva hasta el 10,1%. Opción habitual de ahorradores e inversionistas  de perfil conservador, la inversión en “ladrillo” ofrece atractivos beneficios y bajo riesgo en un momento en que la rentabilidad de depósitos y deuda es mucho más baja.

No obstante, este 10,1 % nos da una visión global del cuadro puesto que supone una media nacional, si ponemos la lupa en mercados específicos como Madrid o Barcelona, más en concreto en sus zonas céntricas esa rentabilidad se eleva hasta rozar el 20%. El sector residencial afronta 2017 como su año importante para la consolidación del sector tras la recuperación iniciada en 2015 y 2016. Los precios de la vivienda continúan al alza, de hecho los analistas pronostican que los incrementos rondarán, de nuevo el 5%. Además, las ventas crecen con más fuerza, tras el incremento del 13,6% que experimentaron el año pasado, se prevé que en 2017 suban más de un 10%. Estos datos se ven impulsados por un riego hipotecario que vuelve a fluir.

Así pues expertos inmobiliarios coinciden en señalar la idoneidad de comprar una casa con vistas a ponerla en el mercado de arrendamiento. Eso sí, la elección de la inversión es fundamental. Optar por pisos pequeños en zonas consolidadas de las grandes ciudades, que tienen un mercado de alquiler más ágil.

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