Pese a que el INE sitúa el número de hogares “Singles” en uno de cada cuatro, los datos de 2016 indican que el mercado prefiere viviendas de un tamaño medio o medio-grande. Tan solo el 4% de las operaciones registradas corresponde a viviendas de menos de 40 m² y un 17,6 % a viviendas entre  40 y 60 m². Por otro lado casi la mitad de las operaciones (49,7%) se cerraron con inmuebles de no menos de 80 m² en comunidades como Castilla-La Mancha, Navarra o Extremadura el porcentaje se elevó hasta los dos tercios.

Estos datos también se explican debido a que el tiempo de uso de los bienes inmobiliarios es cada vez mayor. Mientras las compraventas con período de posesión superior a cinco años han pasado del 43,7% en 2007 al 81,6% del total en 2016. Por el contrario, las operaciones con período de posesión inferior a cinco años pasaron del 56,3% en 2007 al 18,4% en 2016. Otros dos datos reseñables que sostienen la idea de que la compra para inversión retrocede frente a la compra para uso y disfrute serían:

  • 8 de cada 10 hipotecas firmadas fueron destinadas a compra de vivienda, mientras que los locales comerciales apenas superan el 7 y los terrenos no llegan al 4 %.
  • El 87,5 % de todas las operaciones realizadas en 2016 fueron realizadas por personas físicas.

Por otro lado la demanda extranjera continúa asentándose. El año pasado alcanzaron el 13,75% desde el mínimo histórico de 2009 (4,2%), se acumulan siete años consecutivos de crecimiento, habiéndose triplicado el peso porcentual. Por comunidades autónomas las islas han vuelto a encabezar los resultados de porcentaje de compra de vivienda por extranjeros, superando en ambos casos el 30%. Concretamente, Baleares han alcanzado el mayor resultado con un 32,90%, seguida de Canarias con un 30,49%, y de la Comunidad Valenciana (26,66%).

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